
Todo comenzó cuando un grupo de amigos decidimos hacer una obra de teatro - escrita por nosotros - para inaugurar el nuevo Auditorio que disponía nuestra localidad (Rafal). Estaba basado en un concultorio médico (el nuestro precisamente) y en las más dispares situaciones que se pueden acontecer en él. Se titulaba "Guarden la cola". Tuvo tanto éxito, que hicimos otro del mismo estilo, "Peluquería de Llon de eras" y hasta una representación del mítico programa "Un, Dos, tres..."
Todos los que participamos en ella la recordamos con mucha nostalgia, porque aparte de que resultó un éxito, fue la primera obra en la que nos embarcábamos de "bolos", con las anécdotas que todo eso conlleva. Nos sentíamos profesionales de verdad, conduciendo camiones alquilados para el transporte de un sinfín de enseres que nos eran necesarios para la puesta en escena.
A partir de esta obra ya todo fue rodado, hicimos varios montajes sobre monólogos, en los que cabe destacar uno que lo titulamos "Monologueando en el café olé" y otro que como ya no nos quedaba imaginación le pusimos solamente "Monólogos de humor".
Esta etapa se cerró para mí y empezó el taller de teatro municipal. En él se crearon dos grupos, y se pusieron en escena algunos montajes importantes. Empezaron con obras sencillas, como "Canción de cuna" de Gregorio Martínez Sierra o "Agresión Oral" que era una recopilación de sketchs de humor.
Metido de lleno en el taller, pensé en la idea de montar "La casa de Bernarda Alba" (a la que dedicaré una entrada propia). Esta obra se recordaba en el pueblo por haberla dirigido un tío abuelo mío hacía unos 20 años.
La siguiente obra que realizó el grupo fue una zarzuela pastoril en verso muy típica del pueblo de Rafal. En ella, unos pastores reciben la visita de un ángel informándoles del nacimiento del Mesías. Estos se ponen en marcha cuando uno de ellos tiene un encuentro con el diablo. Con esta obra hice una gran innovación, tanto en la declamación del verso (mucho más ligero, seguido y con ritmo) como con la puesta en escena que anteriormente era muy clásica y fingida
Seguidamente me centré en la puesta en escena de una obra llamada "Contigo aprendí" en la que tres mujeres que habían compartido a un mismo hombre decidían ponerle las cosas claras. Creo que este ha sido el montaje más cómico que he dirigido hasta la fecha.

Después de haber hecho "La casa..." tenía muchas ganas de embarcarme en otro proyecto que supusiera un reto. Así que tras mucho pensar, decidí usar mis conocimientos musicales y montar un musical. La elección fue fácil, lo difícil era convencer a los actores, pero todo esto lo contaré también en una entrada particular. El musical se tituló "Adiós Berlín, 1931".
Y ya para finalizar, tratamos en el taller el monólogo, algo que está muy de moda y que el mero hecho de salir solos al escenario los dejaba un tanto inquietos, pero todos supieron superar ese "miedo escénico".

Desde aquí me gustaría mucho agradecer a todos mis alumnos de teatro el cariño y la seguridad que siempre han tenido en mí, y también a ese público incondicional que llenaba el patio de butacas cada vez que había una obra mía. A todos vosotros: ¡MUCHAS GRACIAS!
Os invito a que veáis las entradas de "La casa de Bernarda Alba" y "Adiós Berlín, 1931"






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