miércoles, 13 de enero de 2010

TEATRO: ADIÓS BERLÍN, 1931.



"Adiós Berlin, 1931" ha sido el montaje que más trabajo me ha costado. Como ya he dicho antes, después de "La casa..." tenía ganas de meterme de lleno en alguna obra que pudiera ser igual de grande, estuve mirando obras por varios sitios hasta que la inspiración me vino en forma de musical. La concepción no fue difícil, el texto estaba (aunque en formato cine) y había que adaptar todas las escenas o situaciones a dos espacios dentro de un mismo escenario, un local de variedades y una pensión.


Seguido a este trabajo, hubo que adaptar las piezas musicales - que estaban en reducción de piano - a los instrumentos que iban a componer la orquesta: un piano, una flauta, un clarinete y un trombón. El libreto de partituras lo encontró una hermana mía de Zaragoza, creo que en su momento no pude agradecerte tu esfuerzo de la forma que esperabas, sirva hoy: GRACIAS ROSA. Recuerdo que me daban hasta las 4 de la mañana, sentado en el escritorio de mi habitación, haciendo todo el tema instrumental. Fue un trabajo muy duro, pero al final salió.


Una vez adaptada la música tuve que adaptar las letras. Primero había que traducirlas del inglés, (como yo solo se decir 4 frases, recurrí a un amigo que es un máquina con este idioma, GRACIAS ANTONIO) y segundo, la traducción había que cuadrarla con la música, así pues, tenía que readaptar las letras para que las frases tuvieran tantas sílabas como notas.

Acabado ya todo el trabajo, la obra estaba lista para plantearla al grupo. La idea de hacer un musical no les gustó nada. Vi de repente que todo el tiempo vertido había sido en vano. Nadie veía con interés eso de ponerse a cantar y bailar, querían seguir haciendo obras de texto solamente.



Pero el trabajo había sido muy duro como para abandoralo tan pronto. Expliqué - entendiendo lo que supone cantar delante de público - que solo había dos personajes en toda la obra que cantaban, la protagonista y mi papel. Y después de mucho tiempo discutiendo e intentando convencerles, decidieron darle una oportunidad a la obra y probar (tanto fue mi empeño).




Desde el principio hubo gente que fue entusismándose con el guión y los números musicales. La verdad, era una obra que tenía de todo, puntos cómicos, puntos muy dramáticos, canciones, bailes, orquesta, escenario en el patio de butacas...



...y así nos fuimos embarcando en un montaje además de dificil muy duro de compaginar. Unos días era ensayos con las bailarinas del club (montando coreografías, ensayando partes donde ellas también cantaban como acompañamiento...), otro día era ensayos con las escenas de texto, otros eran prácticas de canto con la protagonista, ejercicios de colocación, escalas...



Hubo muchos momentos de tensión entre nosotros, broncas, llantos, risas...pero todo este esfuerzo al final nos regaló algo muy importante, saber que éramos un grupo unido y capaz de hacer cualquier cosa que nos propusiéramos. Hay que agradecer a los músicos que formaron la orquesta su participación, que desde el primer momento no me dieron un No por respuesta y se metieron de lleno en el proyecto, GRACIAS SARA, PABLO ROSA Mª Y GABI!

Al final la obra se estrenó, y en nuestro recuerdo quedará por siempre lo que significaron aquellas representaciones para cada uno de los que tuvimos la suerte de formar parte de ese gran montaje.

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